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Una Nueva Tierra Un Despertar Al Propósito De Su Vida – Eckhart Tolle

una nueva tierra

Una Nueva Tierra Un Despertar Al Propósito De Su Vida es una obra en donde Eckhart Tolle nos abre los ojos a la oportunidad que poseemos de construir un mundo nuevo y mejor. Para tener esta vision el autor disecciona la conciencia y el ego.

Eckhart Tolle nos enseña en esta nueva obra que tenemos la oportunidad de construir un mundo nuevo y mejor. Esto supone una revisión radical del papel de la consciencia, identificada con el propio ego, que debería convertirse en el instrumento de una comprensión distinta y más profunda de quiénes somos.

Resumen Nueva Tierra Un Despertar Al Proposito De Su Vida de Eckhart Tolle

Como muchos sabrán, Eckhart Tolle se consolidó como uno de los mejores maestros de la literatura espiritual de la actualidad con obras tales como El poder del AhoraUna Nueva Tierra Un Despertar Al Propósito De Su Vida. Es por eso que esta obra no podía pasar por alto en Cerebroteca, así que de corazon esperamos que disfruten de nuestro Resumen Nueva Tierra Un Despertar Al Proposito De Su Vida de Eckhart Tolle.

 EL FLORECER DE LA CONCIENCIA HUMANA 

Todas las formas de vida son manifestaciones temporales de la Vida y la Consciencia, cuando un ser humano tiene un cierto grado de presencia, es capaz también de sentir la esencia divina de la vida.

La mayoría de los seres humanos no despiertos solo percibe la armonía de la forma exterior, de la misma manera en la que se identifican con su propia forma física sin captarne la esencia.

CONCIENCIA HUMANA 

Una parte esencial del despertar es reconocer conscientemente la función de la mente condicionada como la principal responsable del adormecimiento. Cuando usted reconocerá su inconsciencia, surgirá una nueva consciencia de sí mismo y del mundo que lo rodea.

Todas las religiones convergen en una única verdad, o sea, que el estado que se define como normal en las personas, contiene una disfuncionalidad de fondo, lo que el Buda llama maya o velo de la ilusión.

La locura que se asienta en el corazón humano también tiene una forma colectiva, la cual se expresa en la tendencia a buscar enemigos entre las naciones, para finalmente mover guerra y aplacar el ego colectivo.

El logro más grande de la humanidad consiste en reconocer conscientemente su locura, para pasar en un estado inicial de sanación, lo que conduciría sucesivamente a la trascendencia.

En el tiempo de los grandes maestros, todavía la humanidad no estaba lista para recibir su mensaje y aparecieron las religiones, fomentando la desunión entre las personas y, por supuesto, en la interioridad de cada una de ellas. De esta forma las religiones se convirtieron en ideologías, mediante las cuales se pudieran identificar las personas, usándolas como medio para amplificar su falsa sensación de ser.

La trasformación de la consciencia se sitúa afuera de los confines dogmáticos de la religión, se trata de descubrir la profundidad de tu propio ser interior, es decir, tu esencia, donde la espiritualidad solo tiene que ver con tu estado de consciencia.

EL EGO EL ESTADO ACTUAL DE LA HUMANIDAD 

Las palabras tienen un efecto hipnótico sobre las personas, así que, definiendo algo con palabras, clasificándolo, vivimos en la ilusión de saber lo que es. La percepción empírica es solo la capa superficial de la realidad. Cuando logramos reconocer conscientemente la ilusión, aceptándola por lo que es, esta se desvanece. La forma se disuelve, incluso nuestra forma corpórea, y queda la esencia, la armonía silenciosa que proporciona la luz de la conciencia.

ego

El ego de una persona es una estructura básica que se construye en el individuo, desde su nacimiento, por distintos procesos de identificaciones por medio del significado convencional de las palabras. Esto genera una compulsión inconsciente por identificarse, y es un proceso arraigado a la estructura de nuestra mente.

La mente egotica es como un enorme contenedor vacío que intentamos llenar con gratificaciones materiales, las cuales siempre nos producirán sufrimiento y dolor, ahondándonos en un enfermizo deseo incontrolado.

El ego es inconsciente, apegado profundamente a nuestro pasado, siempre en busca de sobresalir y ser especial. Su único objetivo es conseguir cosas, en una necesidad demente y codiciosa. No se identifique con su ego, ya que solo es una estructura mental, usted no es su ego, déjese iluminar por la luz de la conciencia.

Tampoco se identifique con su cuerpo físico, ya que es una distorsión de la realidad, acceda a su cuerpo interior, o sea, a su energía interior, a su identidad esencial, en fin, al Ser.

Cuando las formas se disuelven, el ego se derrumba y el espíritu se eleva más allá de su prisión material. Nuestra identidad esencial es informe, es la consciencia misma, donde no existen identificaciones. Aceptar las condiciones de la vida, ceder a ellas, es abrirse a la vida misma. La resistencia interior produce negatividad y dolor, así que, mediante la aceptación, abriremos una nueva dimensión de consciencia.

Cuando estamos en un estado de abertura interior, nos volvemos uno con la conciencia incondicionada, y, de consecuencia, recibiremos el apoyo de la inteligencia creativa, por lo tanto, todo fluirá con mayor armonía, tanto externamente cuanto en nuestro interior. 

LA ESENCIA DEL EGO 

La mayoría de las personas se identifican totalmente con la voz de la mente, un continuo fluir de pensamientos involuntarios compulsivos juntos con las emociones que los acompañan. Creemos que somos el pensador, pero realmente es nuestro ego el que nos domina, la inconciencia.

Por ejemplo, cuando nos quejamos, encontramos falta en los demás y reaccionamos, entienda que el ego se alimenta de esta disfunción, porque necesita sentirse especial, superior a los demás.

Cuando se trata de tener la razón, especialmente en los conflictos con personas cercanas afectivamente a nosotros, el ego nos da la ilusión de poseer una verdad relativa a los hechos, esto hace que la mente egoísta se engrandezca. Recuerde que solo hay una verdad absoluta y, cuando la hallemos, debemos entrar en armonía con ella de manera trascendente, mediante la disolución de la forma. La esencia es la fuente de todas las verdades.

El ego no desea la paz, ama el conflicto, y hace de todo para traerlo a nuestra vida diaria. La realización espiritual consiste en no identificarnos con lo que percibimos exteriormente, sino quedarnos en la luz de la consciencia, enfocados en nuestra esencia interior.

La gratificación del ego es ilusoria y temporal, no proporciona una satisfacción duradera, ya que la emoción subyacente que gobierna este proceso es el miedo. Esta condición de miedo constante se origina porque en el fondo sabemos que todas las formas son efímeras y pasajeras. As que, al reconocer la transitoriedad de todas las formas, se despertara en nosotros la conciencia de lo informe o no manifestado, nuestra esencia más allá de la muerte. No tenga miedo, sea consciente, sea presente.

Para liberarnos del ego, debemos simplemente tomar conciencia de él. La conciencia es el poder oculto en el momento presente, por eso se llama también presencia. Siendo presente, estamos obligados a mantenernos en el Ahora, disolviendo la carga del pasado y trasformando nuestro estado de inconciencia.

El ego es una disfunción colectiva, así que, la demencia generalizada nos entorpece y nos convierte en no observadores, o sea, nos hace proyectar solo en el exterior, haciendo que nos olvidemos de nuestro cuerpo interior, lo más importante.

LA REPRESENTACION DE PERSONAJES:  LAS MIL CARAS DEL EGO

Cuando el ego necesita obtener algo de otra persona, asume unos papeles, o sea, diferentes patrones de comportamiento en función de la necesidad compulsiva del momento.

Unos de los papeles más codiciados por el ego, es el de la víctima, la cual busca atraer la atención de los demás. Del mismo modo, en las primeras etapas de una relación de pareja, es común que ambos representen personaje con el fin de cautivar el otro, empujados por la enfermiza creencia de encontrar la felicidad y la salvación afuera de sí mismos.

LAS MIL CARAS DEL EGO

El verdadero amor no supone ni implica carencia, mientras que la ilusión de él nos vuelves adictos a la imagen que hemos fabricado de la otra persona. Mi consejo es deshacerse de las definiciones autoimpuestas y sus consecuentes identificaciones.

Cuando usted se siente infeliz, reconózcalo y acéptelo, ya que solo es una condición temporal, ya que la infelicidad y el sufrimiento no tienen nada que ver con nuestra esencia. La situación nunca es la causa de la infelicidad, sino la idea que tenemos de ella, o sea, tome conciencia de sus pensamientos y sepárelos de la situación, ya que la realidad siempre es como es.

La paz se alcanza haciendo a paz con el momento presente, ya que, ser uno con la vida significa ser uno con el Ahora, así que, no nos damos cuenta de que no vivimos la vida, sino que esta nos vive. Comience a asumir la responsabilidad por su estado interior en todo momento, o sea, ahora mismo.

El error es que vivimos con una imagen mental de nosotros mismos, mientras que la vida misma es un concepto separado de nuestra esencia. El Yo y el mi vida son dos cosas diferentes, ya que las palabras y los conceptos dividen la vida en segmentos separados, carentes de realidad en sí mismos.

EL CUERPO DEL DOLOR

Nuestro cuerpo físico tiene su propia inteligencia, la cual reacciona a lo que dice la mente. Claramente la inteligencia del cuerpo forma parte de la inteligencia universal, ya que es una manifestación directa de esta, por que proporciona la cohesión temporal a los átomos que componen el organismo en sí.

De la misma manera, poseemos un cuerpo de dolor, un campo de energía hecho de emociones vividas en el pasado, las cuales siguen presente en las personas. El cuerpo de dolor, como el ego, es también colectivo y participa del sufrimiento de interés naciones a lo largo de la historia de los mismos pueblos.

El cuerpo del dolor es una forma semi autónoma de energía, ya que todo dolor puede convertirse en alimento para este, por eso podemos definirlo como una adicción a la infelicidad.

Ahora, la mayoría de los cuerpos del dolor buscan como infligir sufrimiento y ser, a la vez, víctimas de este. Es difícil abstenerse de la reacción cuando otro cuerpo del dolor quiere atacarnos, ya que la otra persona quiere despertar nuestro cuerpo del dolor para que los dos se alimenten mutuamente.

De esta forma, si consideramos el cuerpo del dolor a nivel colectivo, nos daremos cuenta de que en algunos países es más denso respeto a otros, debido a que se han cometido muchos actos de violencia colectiva.

Simplemente, nos hacemos a nosotros mismos lo que les hacemos a los demás. La única manera de trascender este estado inconsciente es asumir la responsabilidad de nuestro interior ahora mismo.

Si seguimos alimentando nuestro cuerpo del dolor, permaneceremos en la inconsciencia absoluta del ego, y esta es la fuente de la maldad de nuestro planeta.

El verdadero perdón tiene lugar solo si reconocemos y aceptamos la realidad por lo que es, ya que, por medio del perdón, disolvemos nuestra identidad de víctimas, dejando que surja en nosotros el poder consciente de la Presencia.

LA LIBERACION

Uno se libera del cuerpo del dolor a través de la Presencia consciente, por medio de esta, rompemos la fuente misma de alimento del cuerpo del dolor, dejando de identificarnos con este.

En situaciones psicológicas parecidas al trastorno de estrés post traumático, existen unos factores desencadenantes, los cuales hacen que el individuo perciba el dolor de forma exagerada. Cuando reconoceremos estos factores, deberemos entrar en un estado de alerta consciente, al fin de romper el lazo que une empuja la mente a identificarse con el cuerpo del dolor. De esta manera el cuerpo del dolor no puede apoderase de nosotros alimentándose de nuestra energía, ya no puede renovarse a través del drama.

LA LIBERACION

El cuerpo del dolor nos lleva a la inconsciencia y al conflicto consecuente, ya que nos lleva a decir y hacer cosas que contaminan nuestro interior. Es parte de nuestro falso ser, el que se identifica con la mente y con el ego.

El cuerpo de dolor puede convertirse en combustible para la conciencia, cuando el pasado ya no distorsiona nuestra percepción del presente.

Las personas que tienen un cuerpo del dolor activo les desagradan mucho a los demás, a causa de la emanación negativa, la cual atrae la hostilidad y genera el conflicto. A veces el cuerpo de dolor puede llegar a ser tan pesado hasta provocarnos una enfermedad o, en el mejor de los casos, puede también debilitar las estructuras egoístas de la mente a través del ataque constante de su carga energética, deshaciendo la alianza con el ego.

Recuerden que todo lo en que nos identificamos se convierte en ego, así que, el cuerpo del dolor es una de las cosas más poderosas con las cuales se identifica el ego. Todas las veces que sufrimos, reconozcamos conscientemente que lo que sentimos es el cuerpo del dolor interno. El hecho de saber implica no proyectar patrones emocionales antiguos a las situaciones actuales, ya que la emoción no constituye nuestra esencia.

En fin, reconocimiento y aceptación nos convertirán en lo que realmente somos, o sea, vastos y espaciosos. Dejamos de ser un fragmento del universo, como nos lo hace creer el ego, y damos un paso más hacia nuestra verdadera naturaleza esencial.

COMO DESCUBRIR NUESTRA VERDADERA ESENCIA 

Si deseamos paz, debemos elegirla, reaccionando con consciencia sin convertir en enemigos situaciones y personas.

Lo que categorizamos como bueno o malo es una ilusión, por que implican una perspectiva limitada, siendo verdaderos solamente de manera relativa y temporal. Así que, practique la inmutabilidad antes las contingencias, alinéese internamente con ellas.

No califiquen mentalmente algo como bueno o malo, es decir no juzguen compulsivamente, dejen que la realidad empírica sea. Vivan en armonía interior con el momento presente y hagan de eso la base para todas sus acciones, de manera que sea la inteligencia de la vida misma la que confiere poder a nuestros actos cotidianos.

El ego es una relación disfuncional con el momento presente, aunque este último es parte inseparable de la vida, debemos tomar consciencia aceptando el presente totalmente y de forma incondicionada. En el momento que nos enfocamos positivamente en el momento presente, termina el ego.

El hecho es que la vida siempre es ahora, ya que pasado y futuro existen solo en el momento en el cual los recordamos. Admito que el tiempo es real y vivimos en él, pero tenemos que considerarlo de forma relativa, como una herramienta para el desarrollo de nuestra vida orgánica. Lo único que experimentamos es el momento presente, nunca el tiempo en sí mismo.

El tiempo es solo la capa superficial de la vida, es decir, su dimensión horizontal, la única practica verdaderamente espiritual es eliminar el tiempo de la consciencia, solo así eliminaremos la influencia inconsciente de nuestro ego.

La infelicidad y la negatividad se han convertido en enfermedades en nuestro planeta, contaminándonos internamente, empujándonos a ser esclavos de la forma, haciéndonos depender de esta última para nuestra felicidad. Es absurdo si lo comprendemos a la luz de un pensamiento consciente y despierto.

Por lo tanto, pasamos por alto la perfección profunda de la vida misma, algo que está más allá de la forma y está libre del efecto del tiempo, es decir, es la permanente fuente de la felicidad.

La única felicidad verdadera es la Alegría del Ser, la energía que emana lo no manifestado que reside en nuestro interior, un lugar donde la consciencia se hace uno con la esencia de cada individuo.

EL DESCUBRIMIENTO DEL ESPACIO INTERIOR

En la liberación de la consciencia de la prisión de la forma, vemos el surgir del espacio interior, el cual se presenta como quietud, una paz sutil e inmutable en el fondo de nuestro ser. Solamente el eterno de nosotros puede reconocer la impermanencia de lo temporal.

El surgimiento de la consciencia del espacio es un paso más en la evolución de la humanidad, lo que significa que, además de tener consciencia de las cosas, hay un estado de alerta subyacente. Es decir, estamos conscientes del hecho de ser conscientes.

La consciencia del espacio representa la liberación del materialismo, es la dimensión espiritual pura, la única capaz de infundir trascendencia y significado verdadero en este mundo.

El problema es que la forma nos distrae continuamente, recuerden que las contingencias son solo una parte de nuestra consciencia, el resto es espacio interior.

En esto, la Presencia es un estado de amplitud interna, así nos volvemos uno con la situación, en la cual la acción correcta es la apropiada al momento.

Practiquemos la respiración como forma de meditación, apartando la atención de los pensamientos para hacer espacio. Tome consciencia de su respiración, traiga espacio a su vida, esto nos obliga a estar en el momento presente, la clave de toda trasformación interior.

Cuando renunciamos a ciertos patrones de pensamiento, le restamos peso a lo que somos en el nielo de la forma y nuestro verdadero ser se manifiesta plenamente. Así que, manténgase en estado de alerta al fin de detectar todos sus patrones inconscientes y, simplemente, abandónelos.

Respirando dos o tres veces con plena consciencia, percibirá la corriente de vida invadiendo todo su cuerpo interior.

Quietud también es sinónimo de espacio, ya que nos permite conectarnos con la dimensión esencial, la que está más allá del pensamiento y del ego. La quietud no tiene forma, el pensamiento sí. Así que debemos estar conscientes sin pensar, por que en ningún otro momento alcanzamos nuestra esencia, sino cuando experimentamos la quietud interior.

En este estado volvemos a ser lo que éramos antes de nuestra forma física y, que seremos también al abandonar nuestra forma terrenal. La consciencia es informe y eterna.

EL PROPOSITO INTERNO 

El propósito primario o verdadero de la vida se encuentra en nuestro estado de consciencia.

También tenemos un propósito externo en la vida, lo que se relacionas con nuestras metas, o sea, con el hacer.

El propósito interno se relaciona con el Ser, es decir, con nuestro estado de consciencia, es el despertar, un cambio que consiste en la separación entre consciencia y pensamiento. Es un proceso gradual en el cual un nuevo estado de conciencia se convierte en una parte integral de la vida de la persona.

No se puede hacer nada para provocar el despertar, ya que el primer destello de consciencia sin pensamiento sucede por gracia. Recuerden que la consciencia es el espacio en el cual existen los pensamientos, cuando ese espacio ha tomado consciencia de sí mismo.

Después de la primera vez, aprendemos a conocer lo que significa Presencia, ya que deja de ser un concepto mental. Ya podemos tomar la decisión de permanecer presentes en lugar de estar sumisos por el ego inconsciente.

Alcanzar el propósito primario es poner las bases para una nueva realidad, una nueva Tierra, hecha de individuos conscientes, donde sus propósitos externos se cargan de poder espiritual.

En fin, la separación entre consciencia y pensamiento es posible solo si eliminamos el tiempo, es decir, si lo consideramos como relativo. Enfóquense solo en el Ahora, en el momento presente, ya que, a través de este, tenemos acceso al poder de la vida misma.

El propósito primario consiste en permitir que la conciencia fluya a través de nosotros al enfrentarnos con la realidad cotidiana.

El propósito secundario, o exterior, es el deseo de lograr algo a través de nuestras acciones. Ahora, antes del despertar esta noción se asociaba con el futuro, pero, habiendo alcanzado un nuevo estado de consciencia, solo existe un propósito más profundo, hallado en el Ahora, o tiempo presente.

Según esta perspectiva, el éxito es cuando el hacer se impregna de la calidad atemporal del Ser, si no estamos presentes, nos perderemos en cada cosa que hagamos, y eso implica perderse también a nivel del pensamiento, permitiendo reaccionar compulsivamente a las contingencias

UNA NUEVA TIERRA 

Nuestra dualidad en el propósito no es más que un reflejo microcosmo del macrocosmo en el cual vivimos, así que, el universo también conserva esta dualidad.

UNA NUEVA TIERRA 

El propósito externo del universo es crear y experimentar la interacción de las formas, mientras su propósito interno es despertar la esencia informe, mediante la disolución física de la forma misma.

Al final, ambos propósitos se reconcilian en traer la esencia, o consciencia, al mundo de la forma, trasformando el mundo mismo. Esta trasformación es nuestra tarea.

La verdad es que la vida actúa sobre nosotros, reduciendo gradualmente nuestro mundo, puesto que la vida misma es una forma única en la que el universo se experimenta a sí mismo.

Así que, la disolución de la forma impermanente de la persona, constituye un movimiento de retorno al universo, todo lo que sucede es parte de gran Todo y de su propósito. Cuando el ego deja de identificarse con el movimiento de retorno, la cercanía a la muerte se convierte en una puerta espiritual.

El quehacer despierto es la nueva etapa de la evolución de la consciencia en nuestro planeta, consiste en lograr la consonancia entre los propósitos y se presenta en tres modalidades.

  1. Aceptación total de la realidad.
  2. Gozo, por medio de la acción entregada, experimentamos la Alegría del Ser.
  3. Entusiasmo, cuando el campo energético se eleva vibrando positivamente, cuando le sumamos una meta al placer de lo que hacemos.

Existen personas portadoras de frecuencia, o sea, naturalmente predispuestas para acceder a la iluminación, las que se convierten en maestros del Ser. Ellas traen la quietud espaciosa al mundo, donde su propósito en el hacer es la sacralidad implícita del acto.

La visión de la Nueva Tierra no es una utopía, ya que no aspira a una salvación en el futuro. El despertar de la conciencia es el nuevo cielo desde el cual surgirá la nueva realidad externa, es decir la Nueva Tierra.

Despertar es reconocer el estado de Presencia, en el Ahora, no existe el futuro. Recuerden que el tiempo es relativo, es solo una categorización finalizada a la vida orgánica. Es vivir en unidad eterna con la Fuente.